28 diciembre, 2016
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Cavenaghi, cuando un hincha salta a la cancha


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No debatiremos qué condiciones convierten a un simple jugador en ídolo porque quizás nunca encontremos sus motivaciones. El cariño del hincha, la cantidad de títulos, las apariciones en definiciones trascendentales y los gestos de cariño hacia la institución pueden ser variables para medirlo pero siempre nos va a quedar la sensación de falta, la tribuna, por defecto, es la que con sus muestras de afecto termina por establecer la figura del ídolo.

Cavenaghi es un gran jugador, un buen tipo y un hincha de verdad. De sus goles y sus títulos ya habremos leído suficiente, de sus gestos cuando el club más lo necesitó también. No necesitó venir a River para entender qué era, casi que nació en el Monumental. Entendió el paladar futbolístico y sus goles eran una constante confirmación.

Su esplendor como jugador lo confirmó con campeonatos locales. Con el tiempo, Cavenaghi se transformó en el ídolo de una generación sufrida, de aquellos que se criaron escuchando hazañas sin poder vivirlas, de los hinchas de la hinchada porque no tenían otra cosa que festejar más que el amor por los colores.

Pero el Cavegol nos demotró que no hace falta haber ganado todo, ni haber dejado un legado, porque los ídolos, como él, son reconocibles porque el hincha siente que hay algo más. En la tribuna se percibe que uno de los once jugadores que sale al campo lo vive como nosotros: llora y festeja, nunca se rinde y vuelve aunque lo echen.

Déjame ser de esos que entienden que el fútbol se vive y se disfruta gracias a jugadores como Cavenaghi. Nunca te diré adiós, sino, gracias.

Sobre el autor

Ignacio Rocca


Director River al Toque. Casi Licenciado en Comunicación (UBA). Primero socio, después hincha y también periodista del más grande. Mendigo del buen fútbol.

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